Deducción fiscal para los videojuegos
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Un primer intercambio para comprender su juego, validar su elegibilidad y estimar el importe recuperable sobre sus gastos de producción.
¿Qué es la deducción fiscal para los videojuegos?
En España, la deducción fiscal aplicable a los proyectos de videojuegos se enmarca dentro del régimen jurídico del impuesto sobre sociedades, principalmente en el artículo 35 de la Ley 27/2014 del Impuesto sobre Sociedades, relativo a las actividades de investigación, desarrollo e innovación tecnológica (I+D+i). Esta disposición permite a las empresas beneficiarse de una ventaja fiscal por los gastos incurridos en proyectos que aporten una mejora técnica significativa. Esto incluye, por ejemplo, el desarrollo de motores de juego, sistemas de inteligencia artificial, interfaces interactivas avanzadas o algoritmos de renderizado gráfico.
Este mecanismo tiene como objetivo estimular la inversión privada en proyectos con alto valor tecnológico y apoyar a una industria digital en pleno crecimiento. Se enmarca en la estrategia nacional de innovación, que busca reforzar la competitividad del sector de los videojuegos en España y atraer talento e inversores internacionales.
Concretamente, las actividades de innovación tecnológica dan derecho a una deducción del 12 % de los gastos elegibles del impuesto sobre sociedades, conforme al artículo 35.2 de la ley. Los gastos deben corresponder a costes claramente vinculados al desarrollo de nuevos procesos, productos o servicios mejorados desde el punto de vista técnico. Para las actividades de investigación y desarrollo (I+D), pueden aplicarse tipos superiores, con incrementos adicionales en función de la intensidad de la inversión.
La ley prevé finalmente límites y topes globales al importe deducible por ejercicio, así como la posibilidad de aplicar compensaciones o abonos en caso de insuficiencia de cuota fiscal, de acuerdo con lo establecido por la Agencia Tributaria.
¿Quién puede beneficiarse de la deducción fiscal en España?
La deducción fiscal para los videojuegos está dirigida a las empresas sujetas al impuesto sobre sociedades en España, ya se trate de estudios independientes, start-ups o filiales de grupos internacionales, siempre que realicen actividades relacionadas con la innovación tecnológica en el sentido del artículo 35 de la Ley 27/2014 del Impuesto sobre Sociedades.
Son elegibles los proyectos de desarrollo de videojuegos que integren una mejora técnica cuantificable, como por ejemplo una evolución en el motor de juego, el sistema de inteligencia artificial, la interfaz interactiva o el algoritmo gráfico. El objetivo es demostrar un avance tecnológico, y no simplemente una evolución estética o narrativa.
Aunque la ley no exige un carácter artístico original, las empresas deben ser capaces de justificar la naturaleza innovadora de su trabajo mediante elementos técnicos concretos: prototipos, informes de pruebas, entregables intermedios o documentación de desarrollo. Estas pruebas son indispensables para demostrar que los gastos declarados están directamente relacionados con una actividad de innovación.
La deducción se aplica independientemente del soporte: juegos para consola, PC, móviles, serious games o herramientas educativas, siempre que el proyecto implique una verdadera innovación tecnológica. No es la naturaleza del producto lo que determina la elegibilidad, sino el valor técnico añadido que aporta.
¿Cuáles son las condiciones de elegibilidad para las deducciones fiscales?
Para que un proyecto de videojuego sea elegible para la deducción, debe cumplir con las condiciones legales en materia de innovación tecnológica previstas en el artículo 35 de la Ley 27/2014. Más concretamente, la actividad debe enmarcarse dentro del ámbito de la innovación tecnológica: debe aportar una mejora técnica cuantificable a productos, procesos o sistemas existentes, o bien desarrollar soluciones tecnológicas nuevas. El simple hecho de diseñar un juego sin un componente de innovación técnica no es suficiente: es necesario poder demostrar un avance técnico medible.
En la práctica, los proyectos de muy pequeña escala o sin una estructura interna identificable pueden enfrentar dificultades durante los controles fiscales, por falta de justificaciones técnicas y financieras sólidas. No obstante, la ley no impone explícitamente un umbral mínimo de gasto.
Solo se pueden tener en cuenta los componentes directamente relacionados con la innovación tecnológica, como las fases de diseño, creación de prototipos, experimentación y pruebas técnicas. Los gastos relacionados estrictamente con el marketing, la promoción, la distribución o la localización, sin componente tecnológico, no deben incluirse.
Por último, es fundamental examinar la compatibilidad de la deducción con otras formas de ayudas públicas (subvenciones nacionales, regionales o europeas), con el fin de evitar la doble financiación. Es necesario asegurarse de que cada ayuda se aplique a costes distintos, o que la imputación contable de los gastos esté suficientemente detallada como para cumplir con los requisitos de los controles.
¿Qué gastos están cubiertos por las deducciones fiscales?
Remuneraciones internas (salarios, cotizaciones sociales)
Los salarios brutos y las cotizaciones sociales del personal directamente implicado en la actividad de innovación tecnológica pueden incluirse en la base de la deducción, siempre que el tiempo dedicado al proyecto sea claramente justificable, desglosado por proyecto y vinculado a tareas innovadoras concretas (desarrollo algorítmico, optimización técnica, etc.).
Parte de este personal puede ser considerado investigador cualificado, lo que da derecho a un incremento adicional (en el marco de I+D).
Gastos de subcontratación elegibles
Los servicios externos directamente relacionados con la innovación tecnológica (por ejemplo, desarrollos de módulos especializados, creación de prototipos externalizados o asesoramiento técnico) pueden ser admisibles, incluso si se realizan en España o en un Estado miembro de la UE/EEE.
Sin embargo, no se admiten los importes pagados a entidades vinculadas al contribuyente para la parte correspondiente a la innovación tecnológica. El contrato, los entregables y su recepción deben estar debidamente documentados.
Costes técnicos: software, motores, licencias
Las adquisiciones de tecnología avanzada (licencias, know-how, patentes) necesarias para el proyecto innovador pueden incluirse. No obstante, su uso debe estar justificado por el proyecto (y no tener un fin puramente comercial).
En el marco de la innovación tecnológica, se establece un límite de 1 millón de euros para el componente de “tecnología adquirida”.
Gastos relacionados con el diseño, el prototipado y las pruebas
Las fases de diseño técnico, prototipado experimental, ensayos, pruebas y validación técnica son elegibles, siempre que estén explícitamente relacionadas con la innovación tecnológica y sean objeto de un seguimiento por proyecto (versiones, informes, iteraciones documentadas).
Amortizaciones e inversiones materiales afectadas al proyecto
Los bienes materiales o inmateriales (excluidos terrenos y edificios) utilizados exclusivamente en la actividad innovadora pueden incluirse mediante su amortización proporcional al uso dentro del proyecto.
Estos bienes deben mantenerse en funcionamiento durante los períodos mínimos exigidos (generalmente 5 años o 3 años, según la naturaleza del bien).
¿Cómo obtener la deducción fiscal para videojuegos?
Identificación del proyecto como actividad de I+D+i
El primer paso consiste en determinar si el proyecto puede acogerse al artículo 35 de la Ley 27/2014, ya sea en el marco de la investigación y desarrollo (I+D) o de la innovación tecnológica (IT). Es necesario definir los aspectos técnicos que puedan cumplir con los criterios de innovación tecnológica: optimización de motores, algoritmos de IA, sistemas de renderizado innovadores, etc.
Elaboración del expediente técnico y financiero
Una vez identificado el perímetro elegible, la empresa debe elaborar un expediente riguroso que incluya: descripción técnica del proyecto, cronograma, presupuesto analítico, justificación de los gastos (personal, materiales, licencias, pruebas) y documentación de los entregables (prototipos, versiones intermedias, informes de prueba). Todos los costes presentados deben estar vinculados a actividades de innovación claramente definidas.
Declaración en el impuesto sobre sociedades
Durante la liquidación del Impuesto sobre Sociedades (mediante el modelo 200), la empresa debe incluir la deducción correspondiente en los apartados dedicados a I+D / innovación tecnológica. Deberá adjuntar los justificantes necesarios (desglose de gastos, documentación técnica) para respaldar el expediente en caso de inspección.
Verificación eventual por parte de la Agencia Tributaria o certificación externa
Para reforzar la seguridad jurídica de la inversión, la empresa puede solicitar un Informe Motivado al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Este informe técnico es vinculante para la Agencia Tributaria, lo que garantiza que la administración no cuestionará la calificación del proyecto como innovación tecnológica.
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¿Cuáles son los plazos de tramitación y aplicación?
La aplicación de la deducción fiscal por actividades de innovación tecnológica relacionadas con los videojuegos sigue el calendario fiscal estándar del impuesto sobre sociedades en España. La deducción se aplica en el momento de la declaración anual (modelo 200), que debe presentarse dentro de los veinticinco días naturales siguientes a los seis meses posteriores al cierre del ejercicio fiscal.
Así, para las empresas cuyo ejercicio coincide con el año natural, el periodo de declaración suele extenderse del 1 al 25 de julio del año siguiente.
Cuando la empresa desea obtener un Informe Motivado, se recomienda solicitarlo antes de la presentación de la declaración del impuesto, para que dicho informe pueda ser considerado dentro del ejercicio correspondiente. La tramitación por parte del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades puede requerir varios meses. Por ello, se aconseja anticipar la elaboración del expediente técnico desde las fases iniciales del proyecto.
En los casos en que la deducción supere el importe del impuesto a pagar, las empresas pueden trasladar el saldo no utilizado a ejercicios posteriores, conforme a las condiciones previstas por la ley. Algunos mecanismos permiten también, bajo condiciones específicas, una aplicación o abono diferido del crédito fiscal, aunque el reembolso anticipado (cash back) no está previsto como un derecho automático. Los plazos de tramitación administrativa pueden variar en función de la complejidad del expediente y de la carga de trabajo de los servicios competentes.
¿Qué documentos se requieren?
Para asegurar la deducción fiscal relacionada con un proyecto de videojuego, la administración española exige una documentación precisa, completa y perfectamente estructurada. El expediente se compone de dos bloques: técnico y financiero.
En el plano técnico, se debe aportar:
- Descripción detallada del proyecto: objetivos, retos técnicos, soluciones implementadas, resultados esperados y obtenidos.
- Justificación de la novedad o de la innovación: posibilidad de incluir un estado del arte o una comparación con soluciones existentes para ilustrar los avances logrados.
- Identificación de los desafíos tecnológicos superados, metodologías experimentales o prototipos desarrollados.
- Pruebas concretas de ejecución: prototipos, versiones intermedias, capturas de pantalla, informes de pruebas, resultados de experimentos, etc.
- En su caso, puede incluirse un Informe Motivado o un informe técnico o de auditoría externa para reforzar la validez del expediente, especialmente en caso de inspección.
En el plano financiero y administrativo:
- Desglose analítico de los gastos del proyecto: salarios, cotizaciones sociales, subcontrataciones, licencias / tecnologías adquiridas, amortizaciones, etc.
- Hojas de tiempo (u otros sistemas equivalentes) que demuestren la asignación del personal al proyecto.
- Facturas, contratos, órdenes de compra y justificantes de pago correspondientes a cada gasto.
- El formulario modelo 200 del Impuesto sobre Sociedades, debidamente cumplimentado, con el apartado correspondiente a la deducción por innovación tecnológica.
Si la empresa contempla una forma de “monetización” o abono (pago) de la deducción, se recomienda incluir toda documentación adicional que pueda reforzar la solicitud (por ejemplo, informe técnico, justificantes de conformidad, etc.).
Una documentación rigurosa y coherente no solo es una condición de cumplimiento, sino también un elemento clave para la defensa en caso de inspección fiscal: debe permitir a la administración vincular cada gasto con una actividad innovadora claramente identificada.
¿Qué errores deben evitarse para no perder el beneficio de las deducciones fiscales?
La principal causa de rechazo o rectificación en materia de deducción fiscal por innovación tecnológica sigue siendo la calidad insuficiente del expediente. Un proyecto mal documentado, sin una demostración clara del avance técnico, será descartado. No basta con presentar un nuevo videojuego: hay que demostrar, con pruebas, que aporta una mejora tecnológica identificable frente a un problema concreto.
Otro error frecuente es incluir gastos no elegibles. Los costes de comercialización, marketing, distribución o edición no pueden formar parte de la base de cálculo. Los servicios técnicos pueden subcontratarse a entidades ubicadas en España o en otro país de la Unión Europea o del Espacio Económico Europeo, pero los realizados fuera de estas zonas no son elegibles. La falta de desglose analítico o una trazabilidad insuficiente entre gastos y entregables también puede invalidar todo el mecanismo.
El cumplimiento de los plazos fiscales es esencial: la presentación tardía del impuesto sobre sociedades (modelo 200) o de la solicitud del Informe Motivado puede comprometer la aplicación de la deducción para el ejercicio correspondiente. No obstante, en algunos casos, la empresa puede trasladar la deducción a ejercicios posteriores, según lo previsto por la ley.
Por último, muchas empresas no logran distinguir claramente los elementos innovadores del desarrollo habitual. Un expediente que no destaque los aspectos tecnológicos específicos, o que se limite a una descripción sin análisis técnico, será más vulnerable. Se recomienda asimismo solicitar un Informe Motivado o una certificación técnica independiente para consolidar la calificación del proyecto y reducir los riesgos en caso de inspección fiscal.
¿Por qué recurrir a un experto fiscal para su deducción por videojuegos?
Obtener una deducción fiscal por un proyecto de videojuego no se limita a contabilizar algunos gastos técnicos. Se trata de un ejercicio exigente, en la intersección entre el derecho fiscal, la contabilidad analítica y la justificación tecnológica. La más mínima imprecisión en la documentación, un olvido en la asignación de costes o una mala interpretación de los criterios de elegibilidad puede poner en entredicho todo el mecanismo.
Un experto fiscal especializado en los regímenes de I+D+i y en el sector audiovisual domina no solo los requisitos formales de la Agencia Tributaria, sino también las particularidades propias de los proyectos de videojuegos. Sabe cómo presentar un motor de juego como una innovación, cómo traducir un trabajo artístico en retos técnicos, o cómo articular la fiscalidad con otras ayudas públicas disponibles. Esa doble lectura, jurídica y tecnológica, es la que garantiza la solidez del expediente.
El acompañamiento va mucho más allá de la simple redacción. Abarca la estrategia fiscal de la empresa, la optimización del importe recuperable, la preparación de respuestas en caso de inspección y la seguridad global del procedimiento. Confiar su deducción a un experto significa ganar tiempo, evitar errores y maximizar sus posibilidades de convertir sus esfuerzos de innovación en una ventaja financiera concreta, sin asumir riesgos innecesarios.
La industria del videojuego en España en 2025: un sector en plena expansión
En 2025, el videojuego se consolida como uno de los sectores más dinámicos de la economía digital española. Con un crecimiento sostenido de dos cifras en los últimos años, representa un motor estratégico para la innovación, el empleo cualificado y la atracción internacional. Las deducciones fiscales refuerzan esta trayectoria al permitir a los estudios reinvertir de forma más significativa en la creación.
Para las estructuras independientes, a menudo limitadas por márgenes ajustados, la deducción representa una ventaja decisiva. Permite absorber parte del riesgo tecnológico, acelerar las fases de prototipado y mejorar la viabilidad económica de los proyectos con alto contenido en I+D. Es una palanca de autonomía que facilita la experimentación y el escalado, sin depender exclusivamente de financiación pública directa.
A escala europea, España se posiciona cada vez más como un territorio atractivo para los inversores del sector de los videojuegos. Los estudios extranjeros se instalan, las coproducciones se multiplican y las iniciativas públicas, tanto nacionales como regionales, apoyan toda la cadena de valor. Esta dinámica se basa en un ecosistema estructurado, talentos reconocidos y una política de innovación claramente orientada hacia la creatividad tecnológica. En este contexto, los incentivos fiscales desempeñan un papel catalizador esencial.





